Ventanas y Otras
Quienes me conocen y han viajado conmigo, han paseado por pueblos, saben que de pronto, sin avisar, me quedo atrás.
Y es que una puerta, una ventana, cualquier detalle abandonado por el tiempo me fascina. Y les dedico su tiempo.
Saborear una puerta, imaginar a quién la construyó, así de maciza, ruda y a la vez bella. Pensar en todos los que la usaron. El por qué de todos y cada uno sus orificios o mellas. Las historias que podrían contar. Su vejez tan lejana en algunos casos, su futuro, presumible y desgraciadamente tan cercano.
Y si es ventana, quién miró a través de ella, a hurtadillas, o directamente cara a cara. Qué historias se contarían a través de ellas. Qué esconden. Quién vive tras ellas.
Otras ventanas nos hacen preguntarnos por su uso. Otras por quienes las construyeron.
Y no sólo ventanas, clavos, cables, alambres, placas, objetos sin misión clara, como accidentes sobre paredes blancas.
Imagino y luego las recojo con mi cámara.
Pronto un aviso me devuelve a la realidad. Voy, voy! Guardo la cámara, cierro la bolsa y corro.
Algunas de mis ventanas y otras.



